CRUDO, la cruda verdad de una contaminación denunciada
En el Octavo Festival EDOC
Por Leonardo Parrini
leoparrini@gmail.com
El octavo Encuentro del Otro Cine, EDOC arrancó en Quito con la proyección del documental Crudo del norteamericano Joe Berlinger. La historia de 30 mil ecuatorianos narrada en color pone, literalmente, en blanco y negro, por el contraste de una mirada que rebusca la verdad entre expedientes y testimonio, la batalla legal de 13 años que los protagonistas de las comunidades amazónicas ecuatorianas llevan adelante en contra de la petrolera Texaco-Chevron. El documental de Berlinger viene precedido de proyecciones en el Festival de Cine Human Rights Watch, junto con Discovering Latin America Film Festival y Rainforest Foundation en Londres.
Con un elenco integrado por realizadores estadounidenses y ecuatorianos, comuneros de las zonas petrolíferas del Oriente, abogados y técnicos, el documental no escapa a la lógica de héroes y villanos a la hora de presentar, no sin una inteligente dosis de humor, los dimes y diretes de las partes involucradas. En un rincón, los pobladores de los lugares próximos a los pozos donde las petroleras han contaminado tierra, agua y aire con deshechos industriales y derrames que han arrasado también flora y fauna de los lugares afectados, y en la esquina contraria, Texaco-Chevron poderosa transnacional estadounidense, ex socia del Estado ecuatoriano, desplegando todo su arsenal económico y legal para tratar de ganar un litigio que, según los expertos, aun le queda una década en las cortes.
En lo que se ha calificado como un auténtico David contra Goliat, el litigio es el leiv motiv de un documental que pone la cámara en el epicentro de una lucha por conseguir una sanción e indemnización por daños por contaminación petrolera, mostrando distintos ángulos que incluyen argumentos de científicos, abogados, empleados de la petrolera, jueces ecuatorianos, asociaciones de derechos humanos y hasta la propia intervención del Presidente ecuatoriano Rafael Correa.
La producción fílmica del documental Crudo, con una cobertura a gran escala, muestra la tramoya de un litigio sin precedentes implantado por las comunidades amazónicas, apoyadas por organizaciones ecologistas internacionales y activistas de la talla del cantante inglés Sting y su esposa Trudie Styler, embajadora de UNICEF, quienes dan un espaldarazo a una pelea encabezada por líderes locales de fluida proyección. El filme se concentra en los aspectos legales del juicio, basado en el relato de los afectados, documentos y pruebas fílmicas de la contaminación ambiental con grave incidencia en la salud de los comuneros que enfermaron de cáncer, debido a la exposición a ambientes altamente contaminados por el crudo. Los realizadores ponen una cámara lúcida, dentro y fuera de los escenarios donde se desarrolla el litigio, penetrando con aguda denuncia las áreas contaminadas, los tribunales nacionales e internacionales, las cortes estadunidenses, los escenarios donde se montan megaconciertos y las locaciones donde se libra la batalla en defensa de los derechos humanos.
El documental Crudo resulta ser una buena experiencia, en todo sentido, para los protagonistas criollos que tuvieron la oportunidad de codearse con un Joe Berlinger cargado de sapiencia, a la hora de plantear el argumento fílmico del documental. Pocho Álvarez, diestro detrás del lente dejó en claro porque alguna vez, sin temor a equivocarme, me arriesgue a decir que es para mi el mejor camarógrafo ecuatoriano. Esto sin desmerecer la participación de J.D. Pérez en la fotografía y M. Bonglifio en la Producción y de los actores sociales convertidos en actores fílmicos y extras de un rodaje donde la pasión no estuvo ausente para denunciar lo que, a la postre, constituye una de las agresiones ecológicas de mayor envergadura propinadas por una petrolera norteamericana en suelo ecuatoriano.
Buen comienzo del octavo festival EDOC que, como años anteriores, conecta al país hasta el 17 de mayo, con el circuito del mejor cine documental del mundo, en las salas del Ochoymedio e Incine de la Floresta en Quito, Alfredo Pareja Diezcanseco de la CCE, Flacso y en salas de las ciudades de Guayaquil, Cuenca y Manta. Los 70 filmes que se exhibirán corresponden a la realización de cinedocumentalistas internacionales de la categoría de Albert Maysles (EEUU), Patricio Guzmán (Chile), Carles Bosch (España), Fernando ‘Pino’ Solanas (Argentina), Andrei Paunov (Bulgaria), Marcus Vetter (Alemania), Mariana Arruti (Argentina), Gonzalo Arijón (Uruguay) y Lucía Gajá (México) entre otros. Y la participación de realizadores ecuatorianos entre los que destacan Pocho Álvarez, Jorge Luis Narváez, Juan Martin Cueva, Karina Vivanco, Fernando Mieles, entre otros.
Un encuentro del otro cine que, vestido de pantalón largo, reitera la buena calidad del mismo cine documental que nos viene proyectando en sus versiones anteriores. La del 2009, organizada por Cine Memoria, bajo acertada mirada de Manuel Sarmiento y su equipo, nos invita a una comparecencia plena de madurez cinematográfica y capacidad de convocatoria, que se consolida en uno de uno de los festivales de cine documental de mayor relieve mundial.
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