"La Teta Asustada"
Por: José Murgueytio
Entre las prácticas ancestrales de los negros haitianos está la creación de zombies. El zombie es un individuo al cual se le ha sometido a un terrorífico ritual vudú, que empieza, entre cántico y danza macabras, con la administración de un brebaje que contiene el veneno del pez globo; horas después, el sujeto aturdido y en estado catatónico, es enterrado vido. Despertará días después, y en el ataúd experimentará un shok sicológico tan tremendo, un masivo cortocircuito neuronal, que lo convertirá en un ser desprovisto de toda voluntad. Entonces, el zombie es retirado del ataúd y pasa a ser un esclavo de por vida al servicio de quienes contrataron el vudú.
En las comunidades andinas, la adquisición de esclavos es menos tortuosa. Se llaman "huiñachiscas", y son hijos fuera del matrimonio, a quienes se los usa para el servicio doméstico y terminan convertidos en controladores de buses.
En la fiscalía de Colombia, cursan en la actualidad varias denuncias por esclavitud sexual, presentadas por mujeres que fueron reclutadas por las FARC, con ofrecimientos de participación en actividades ideológico políticas, y una vez en los "campamentos guerrilleros", fueron violadas y obligadas a prestar servicios sexuales a cambio de comida.
La práctica dentro de los grupos insurgentes no es una novedad. Sendero Luminoso era reconocido por la violación sistemática de mujeres.
Tiempo después de la derrota de Sendero, una mujer ayacuchense se pregunta por qué alberga dentro de sí un terror tan desmesurado a la violación. Encuentra, entonces, que su madre fue violada por senderistas y que el pánico que experimentó le fue transmitido a través de la leche materna, según una antigua creencia que pervive en la zona.
Es la trama de una película intensa, "La teta asustada", de producción peruana, que acaba de ser premiada en un festival de cine de Guadalajara y que ya está en cartelera.
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